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VENDEDOR

El vendedor es el principal responsable de la muerte de los menores

La venta de licor es muy común en tiendas de barrio, supermercados, almacenes de cadena.

Hay quienes son distribuidores mayoristas debido a la gran demanda económica, el frecuente consumo, y la gran rentabilidad económica que deja la venta de alcohol.
Pero ¿Qué pasa cuando es más la avaricia del vendedor por generar mayores ingresos?, se vuelve el principal responsable y cómplice de que los menores de edad a temprana edad tengan consecuencias mortales en sus vidas y sufran de alcoholismo.
Es un acto de irresponsabilidad tener como clientes a menores de edad y ser conscientes que el licor que ellos distribuyen es de adulterado.

La fiscalía general de la nación, sanciona con una condena de 4 a 12 años de cárcel a las personas que vendan licor falso y adulterado, la condena tiene uno agravantes mayores si se descubre que esta venta es hecha a menores de edad. Dado que existe un proyecto de ley que penaliza a los fabricantes, distribuidores y comercializadores del licor adulterado por ser los principales causantes de mortalidad en el país en adultos y menores de edad.

Estas sanciones tienen mayor penalidad dado que las campañas educativas que enseñan las causas y consecuencias del licor adulterado en el cuerpo humano, se realizan cada 15 días en establecimientos de comercio los cuales la policía general de la nación verifica la autenticidad del licor.

La venta de licor adulterado es un compromiso con la ciudadanía y con los valores éticos de quien vende estos productos, la evasión de impuestos y el ganar más dinero por vender a bajo costo, no debe primar en gran medida, más que salud y el bienestar de las personas

Las consecuencias no son solo a nivel físico, si no mental, además de cargar con el peso de por acto de irresponsabilidad y vender licor adulterado causar la muerte en menores de edad, Se trata de un compromiso con la ciudadanía acatar las normas y las actividades por parte de la policía nacional para así combatir la delincuencia y en un acto de irresponsabilidad no convertirse en un cómplice de las muertes causadas por el consumo de licor adulterado.

Por: Danna Hernández

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